Aby & A

Es triste pedir, pero más triste es no saber dar

Escrito por abyanda 18-09-2016 en lifestyle. Comentarios (0)

Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estática viviría en la muerte. Por consiguiente acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales porque ese es el precio que estoy dispuesta a pagar or una vida fluida, perpleja y excitante.

La vida siempre suma, incluso cuando duele, la vida siempre suma experiencias y recuerdos aún cuando escuece. Y claro que fastidia ver que lo que estaba antes ya no está, lo que antes creíste ya no existe y lo que antes era ya no es. Y que más da. Creer que se pierde es creer en el pesimismo , y este no es más que un mero estado de ánimo que dura en la corteza de la piel tanto como uno quiera, porque el control reside en uno mismo. El amor nunca se gana ni se pierde, se vive en mayor o menos medida, y se atesoran más o menos recuerdos en los que uno va forjando intereses y aptitudes. En los que uno se siente más o menos feliz. Vivir es bueno, vivir es maravilloso. Y esa es la clave.

Tristeliz. Tristelicidad. Esa mezcla rara. Asi estamos.


Trata de estar vivo, porque ya estarás muerto suficientemente

Escrito por abyanda 28-08-2016 en lifestyle. Comentarios (0)

Es la típica chica que corre cuando la felicidad se asoma, huye al primer beso o abrazo, pero que ocaso trae bajo la sonrisa; maldita sea, que tienes la magia de los atardeceres, la cura de los puntos finales, la jungla en tu pecho izquierdo. Pero las emociones son caprichosas. Aquí en la noria que da vueltas en el circuito sanguíneo , suben y bajan a golpe de latido y de sensación.con ellas eres apto de sentirte capaz de todo o de nada por segundos. Gracias a ellas, las cosas que duelen a veces duelen demasiado y las que no, las alegrías, a veces son más que pura euforia; la valentía se convierte en un mero trámite y el miedo en una estaca en el camino que te impide ir más allá.

A veces nos emocionamos con quien no debemos, o quién no lo merece, simplemente por haber visto un atisbo de luz, porque somos optimistas y pensamos que quizás si, que por qué no una vez salga bien. A veces nos deprimimos porque no somos capaces de ver un rayo de sol bajo un cielo sin una nube o una sombra que lo pueda entorpecer, y convertimos lo fácil en difícil, con lo poco que conlleva hacerlo al revés. Nos empeñamos en imposibles, puesto que lo posible no tiene ni un ápice de aventura  y luego nos quejamos y que nos laman las heridas.enamora la insulina que genera la posibilidad, una droga camaleonica. Un libro lleno dé interrogantes donde las dudas coexisten con las sonrisas robadas, los mensajes ni enviados, y los enviados quizás, pues también, con las llamadas no recibidas y con la desidia y la incertidumbre de quién puede que sí o puede que no. Total, que las emociones son muy caprichosas, y nada, y eso, y todo.

Hay dos maneras de difundir la luz, ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja

Escrito por abyanda 07-08-2016 en lifestyle. Comentarios (0)

Un alegato al tiempo.

Con el tiempo uno suele aprender muchas cosas. Por ejemplo, con el tiempo uno aprende que forzar las cosas y las situaciones sólo provocará qué estás no ocurran como esperabas. Con el tiempo aprenderás a construir todos tus planes y caminos sobre el hoy, porque el ayer ya se te ha escapado de las manos y el mañana es tan caprichoso como incierto. Con el tiempo te das cuenta de que debes cuidar a quien realmente vale, que debes amar a quien verdaderamente lo merece y debes cuidarle, porque puede que cuando le añores mañana ya no esté, cuando se haya marchado, y entonces, de que te sirve. 

Con el tiempo,  uno  entiende que los besos y los abrazos no valen nada, no son contratos, y que las palabras conforme llegan se van, no aportan ninguna seguridad, que las personas cambiamos de parecer demasiadas veces y que es mejor ser sincero aunque duela que quedarse ensimismado mirando como todo se destruye por no haberse atrevido a ser sincero con uno mismo y con el resto. Conforme pasa el tiempo uno entiende que cuando está con alguien simplemente por no estar solo o por rellenar su soledad, deseara volver a su estado original por la falta de magia y realidad. Porque cuando estás con ese alguien todo es magia, y sino pues más vale que la magia seas tú solo.

Con el tiempo también aprendes que disculparse puedé hacerlo cualquiera, pero que perdonar, perdonar de verdad solo está en las manos de personas de gran corazón, y no es tan fácil. Con el tie,por aprendes que los verdaderos amigos son contados y que las locuras son la sal (y hasta la pimienta) de cada una de tus siete vidas, y el a,por es una de ellas y el desamor es algo tan necesario como fracasar en el intento, y te hace comprender aquello que quizá un día no entendiste.

También te darás cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es única y diferente, que hacer sonreír sin razón es algo muy hermoso,y que el rencor es una perdida de tiempo, consume energía y te hace más gris. Con el tiempo comprendes que si te quieren, tienen que hacerlo con todas tus partes, las buenas y las malas, que existe o existirá alguien que ve en tus defectos una fuente inagotable de tus virtudes y que cuando realmente le importas a alguien es capaz de bajarte la luna para estar cinco minutos más y darte un abrazo que duela de gusto.

Que el orgullo, señores, está sobrevalorado, que si crees que debes; puedes, que cuando uno se enamora pierde cualquier tipo de razonamiento y que solo siente desde las vísceras y actúa y habla sin pretender herir, solo desde el amor.

Y que todo esto, y mucho más, lo comprendes con el tiempo, porque el tiempo pasa, con el tiempo creces y con el tiempo vives, y eso, pues lleva un tiempo.

Las personas que saben hacerte reír de verdad, son por las que, inevitablemente, vas a tener que llorar algún día

Escrito por abyanda 18-07-2016 en lifestyle. Comentarios (0)

La vida da vueltas. Muchas. Como una maldita noria que gira y gira. Un día estás aquí y al siguiente, pues a saber. Que hay circunstancias en la vida que toca ponerse a uno mismo por delante, por egoísta y mal que suene. Es así, y es por ti y por tus compañeros. El arte de saber querer a los que te rodean es saber identificar esas situaciones. Esas veces te hacen valiente, aunque no lo veas o creas, eres un valiente por ponerte delante, es mucho más fácil estar detrás. 

Que cuando salta la alarma no hay que ponerse los cascos de cancelación de sonido. Sé que es tentador hacerse el sordo pero llegará un día en que el ruido sea tan fuerte que nada lo bloqueará, y es mejor que no dejes que llegue ese día. Por en ese día y en esa circunstancia, el cerebro hace un click y pasan a primer plano cosas que pensabas (o que no pensabas) que eran (tan)importantes. Y lo pongo entre paréntesis porque en la (mi) vida también lo estaban.

Cuando la noria para, cuando te bajas abrumado y medio mareado de tanta vuelta sin moverte del sitio, te das cuenta del a quien es quien, y de quién es QUIÉN. 

TOodo llega y todo pasa. Lo importante es atesorar lo bueno y desprenderse de lo innecesario. La confianza es clave, y el optimismo y la alegría. Y vivirlo todo a lo grande.

Lo peor que te puede pasar es convertirte en un etcétera

Escrito por abyanda 12-07-2016 en lifestyle. Comentarios (0)

Si sabes que algo va a ser algo temporal, por lo menos que lo sea con mayúsculas. Vamos por la vida revisando el móvil cada cinco minutos. Por si hay amor. O por si hay wifi. Lo que aparezca primero.

La vida puede surgir en el lugar más inesperado. Así como los sentimientos, así como las palabras, las emociones, y todas esas otras cosas. Lo que digo, sin esfuerzo. O al menos eso he pensado siempre.

Si requiere esfuerzo, no es amor. 

Si no te nace desde dentro, y te trastoca, no es amor.

Si existen trabas, no es amor.

Para finalizar te diré que yo no soy de las creen en el amor, ni mucho menos.  Creo en los silencios entre dos personas cuando no son incómodos, creo en las llamadas a las cinco de la madrugada, creo en los despertares con un beso en la espalda, en los mensajes, en las llamadas, en los cafés inesperados. Creo en las cosas pequeñas que muestras sin esfuerzo, ¿pero en el amor? No, en el amor no creo.